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Aunque siempre creemos que la alergia es estacional o es solo de la primavera, con el paso del tiempo, y el cambio climático, la polinización está en todo el año prácticamente. Comenzando en el mes de enero hasta noviembre.

Polen de árboles – de enero a mayo
Polen de césped (gramíneas) – de mayo a julio
Polen de maleza- de junio a noviembre

Otros alérgenos (sustancias que provocan alergia) no guardan relación con la polinización de las plantas.

Por ejemplo, el moho o los ácaros del polvo puede ser más expuestos con el frío porque tendemos a permanecer en lugares más cerrados.

Consejos para la alergia de invierno

Actualiza la información que te da el médico.
Repasa la medicación. En la lista de medicamentos y en el botiquín de tu casa, actualiza los medicamentos que hayas dejado de tomar e incorpora los nuevos que te hayan mandado si es que los hay. Existen puntos para reciclar en muchas farmacias donde puedes depositar de forma segura para ti y el medio ambiente los fármacos caducados o que ya no necesites. De esa forma, su botiquín de alergia en enero estará a punto y le resultará más fácil manejarlo.

Prepárate para el invierno.
Planea tu actividad física en el exterior.
Protege tu medicación del frío.

Las temperaturas bajas pueden afectar a los medicamentos para la alergia. Mantenga protegidos en enero y no los dejes nunca en el coche ni en otros lugares donde la variación del termómetro puede ser grande.

Prepárate para posibles situaciones de emergencia.

Controla también el aire en lugares cerrados. La calidad del aire en los ambientes de interior puede empeorar en enero.

Sigue siempre las recomendaciones que te dicta el médico y evita la acumulación de los alérgenos. Ventila todo siempre, limpia los puntos sensible que puede haber en casa, mantén el umbral de la humedad y así conseguirás que no haya moho y ácaros.

Siga las recomendaciones de su médico y evite la acumulación de alergenos, ventilando el tiempo necesario, limpiando los “puntos sensibles” del hogar y manteniendo umbrales correctos de humedad en el ambiente para que no proliferen alergenos como el moho o los ácaros.