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Uno de los cambios más fuertes en la evolución del hombre moderno ha sido el paso de una alimentación basada en la caza y recolección y pasó a ser una basada en la agricultura y la ganadería.

Ahora bien, hay quienes usan este hecho, para argumentar que realmente, nuestro organismo no está adaptado a comer productos derivados de la agricultura (principalmente trigo o maíz) o la ganadería (principalmente leche y derivados). Como veremos, algunas alergias pueden ser buenas pruebas evolutivas, hay algo de verdad en ello.

Asume que el ser humano no fue capaz de evolucionar una vez descubierta la agricultura hace unos 10000 años. Como veremos estamos en plena evolución, y las intolerancias y alergias alimentarias, bien pueden ser una prueba de este proceso selectivo.

El glúten y la lactosa

Hay dos elementos que siempre aparecen en muchas intolerancias alimentarias, son el glúten y la lactosa.

Por un lado, hay que tener en cuenta que la semilla del trigo, no está hecha para ser comida, sino para ser dispersada por el viento. De hecho, si es comida, se destruye, con lo cual dejaría de cumplir su función. Por ese motivo, además de compuestos nutritivos, también tiene mecanismos para “sentar mal” cuando se come. Este es el lenguaje que muchas plantas usan para defenderse. Es posible que los primeros agricultores no tuvieran unas digestiones muy buenas.

Leche

Muchas personas todavía tienen problema con la leche pero también tenemos otro elemento:
Por otro lado tenemos la lactosa.

En este caso, no es que la leche esté seleccionada para sentar mal, todo lo contrario. Pero sí que lo está, para ser consumida en un periodo muy concreto de tiempo. Cuando se empezaron a domesticar animales y a ordeñar leche, a más de uno le tuvo que resultar difícil. A muchos todavía les sigue pasando.